La metodología de los Planes Prediales de Adaptación (PPA), desarrollada por la Fundación Ecohabitats para responder a la variabilidad y al cambio climático, sigue creciendo más allá de sus territorios de origen. Su medida más emblemática frente a las temporadas secas —el Banco de Agua Solidario— tiene ya una experiencia de escalamiento en el Caribe colombiano, liderada por una organización aliada: la Fundación Canal del Dique COMPAS.
Los días 28 y 29 de mayo, en la vereda de Sabana Alta, jurisdicción de Turbaco (Bolívar), se desarrolló la segunda jornada de trabajo para la formulación de los Planes Prediales de Adaptación en el marco del proyecto Guardianes de Semillas y Adaptación a la Variabilidad Climática. El proceso, liderado por la Fundación Canal del Dique COMPAS, aplica directamente la metodología de planificación adaptativa construida por la Fundación Ecohabitats — la misma que da origen al Banco de Agua Solidario.
Según relata la publicación de la organización aliada, la jornada se desarrolló en plena temporada seca, una de las más intensas que ha vivido la región en los últimos años. Con recorridos de campo y ejercicios participativos, las familias construyeron los mapas de cobertura y uso del suelo de sus predios, identificando las zonas más sensibles a la sequía prolongada — el mismo análisis de vulnerabilidad que estructura el método PPA. Siguiendo el enfoque diferencial de género propio de la metodología, hombres y mujeres trabajaron primero en grupos separados y luego compartieron sus resultados en espacios colectivos de concertación.
El Banco de Agua toma forma en Sabana Alta
De ese análisis surgió, como principal medida de adaptación priorizada por la comunidad, la conformación de un Banco de Agua. Guiados por el facilitador Luis Alfonso Ortega, los participantes identificaron sitios estratégicos para nuevos reservorios y oportunidades para ampliar la infraestructura de almacenamiento ya existente.
El principio, una vez más, es el mismo que define al modelo: ahorrar agua durante las temporadas lluviosas para disponer de ella cuando más se necesita. Ese “capital hídrico” permitirá fortalecer el riego de los cultivos y la seguridad hídrica de las familias y, más adelante, dar paso a mecanismos solidarios de préstamo de agua entre vecinos en los períodos más críticos.
María Eugenia Rolón — Directora, Fundación Canal del Dique COMPAS
El proceso no se detiene en el agua: de manera complementaria avanza el fortalecimiento de un banco comunitario de semillas, la formación de niñas, niños y jóvenes como comunicadores del territorio, y el diseño de estrategias de restauración ecológica orientadas a mejorar la conectividad del paisaje y la regulación hídrica de los predios — es decir, los cuatro capitales que sostienen al Banco de Agua Solidario trabajando de manera simultánea. Los próximos talleres contarán además con el apoyo de AGROSAVIA, avanzando hacia lo que la Fundación Canal del Dique COMPAS describe como una finca piloto o “finca faro” de adaptación climática para la región.
Lee la nota completa de nuestra organización aliada, la Fundación Canal del Dique COMPAS, con el relato detallado y las fotografías de la jornada en Sabana Alta.
¿Qué es el Banco de Agua Solidario?
Una estrategia de planificación hidrológica predial para la adaptación climática, derivada de los Planes Prediales de Adaptación de la Fundación Ecohábitats. Su principio: ahorrar agua en abundancia para usarla en escasez, integrando sostenibilidad ambiental, solidaridad comunitaria y equidad de género.
Abundancia hídrica (lluvias)
Captación e infiltración
Reserva / capital hídrico
Uso eficiente en época seca
Seguridad hídrica y resiliencia
Se sostiene en cuatro capitales interdependientes, con el enfoque de género como eje transversal:
Hídrico
El agua captada y almacenada
Natural
Suelos, bosques y coberturas
Social
Organización y solidaridad
Humano
Saberes y liderazgos
Ver la infografía completa del Banco de Agua Solidario →
La experiencia de Sabana Alta confirma algo que el propio concepto anticipaba: el Banco de Agua Solidario no nace como un modelo cerrado, sino como una metodología viva que cada territorio adapta a su propia realidad. Del Cauca al Caribe colombiano, la lógica se mantiene — ahorrar en abundancia, usar en escasez — y crece, en espiral, del predio hacia el territorio.
